4 de abril de 2013

TARTA TATIN

Simplificando lo simple

Si el famoso olvido de las hermanas Tatin simplificó de alguna manera la elaboración de la tarta de manzana, yo he querido simplificarla aún más haciendo todo el proceso en una sola sartén, eso si, tiene que ser un tipo de sartén metálica que se pueda introducir en el horno (cuidado si la hacéis con quemaros al coger por el mango caliente).


Esta receta que os presento es la combinación de todas las que he ido recopilando en libros y viendo por la red además del resultado de la elaboración de unas cuantas tartas que he ido mejorando con el tiempo.

La mayoría de las tatin que he ojeado utilizan masa de hojaldre de la que venden preparada para su elaboración. Pensaba utilizar una de estas, pero eso no aportaría nada a este trillado plato así que he estado "experimentando" para obtener la masa adecuada. Como veréis en el vídeo la que hago es una especie de masa sable que le queda muy bien a las tartas de este tipo.


Para aprovechar las cáscaras y los corazones de las manzanas, en vez de tirarlas a la basura, he usado el cuecepastas para cocerlas y obtener por reducción una especie de pectina o jalea con la que pintar la superficie de la tarta después de hornearla.


Los trozos de manzana los he salteado en una generosa cucharada de mantequilla sin sal con un par de cucharadas de azúcar moreno y otra cucharada de canela. Esto hace una especie de caramelo con sabor a canela y la manzana queda más o menos como una compota.


Tras colocar la masa sobre la manzana en la misma sartén y hornearla una media hora, le he dado la vuelta en un plato y la he embadurnado con la pectina y con un poco de mermelada de frambuesa que aporta a la tarta además de un bonito color rojo un punto de frescor que en mi opinión le queda muy bien.

Aquí podéis ver todo el proceso: